“EL
ACCIÓN No. 62
EL ALMA DE MATIZ, LLEGA A SU PUEBLO…RECUERDA SU NIÑEZ, EN VILLAVIEJA”
(Reynaldo Matiz T., su Alma, llega al pueblo montado a caballo. Va por la calle real. Es el atardecer….Pronto llegará la noche. Se dirige al cementerio, en busca de la tumba de su padre, Mario Matiz. Reynaldo, reza. Se escucha una canción de cuna, que lo arrulla. Cuando está ahí se le aparece su prima LUNA… muchacha veinte añera. Con ella visita varios lugares. Las gentes del pueblo, desde las puertas de sus casas, lo ven partir… iluminan las calles con velas.)
Luna.- Eres tú… Reynaldo Matiz Trujillo?
Coronel Matiz.- ¡No puede ser! Eres la misma.
Luna.- Si. Soy Luna, tu niñera.
Coronel Matiz.- Es verdaderamente increíble. Que belleza.
Luna.- Ahora, estaré contigo para siempre.
Coronel Matiz.- Qué dices?
Luna.- Amor mío, estaré a tu lado, para toda la eternidad.
Coronel Matiz.- Que mujer tan linda!. Cuántos años, tienes?
Luna.- 20 años.
Coronel Matiz.- ¡Quedaste congelada en el tiempo! ¡Que maravilla!.
Luna.- ¿Soy la misma?
Coronel Matiz.- Claro! ¡Que eres la misma!.
Luna.- Es una bendición de Dios.
Coronel Matiz.- No te pasan los años. Te casaste?
Luna.- No.
Coronel Matiz.- Y eso….
Luna.- Me quedé esperándote.
Coronel Matiz.- ¡Ah ….
Luna.- Tenía la esperanza… de que te fijaras en mí.
Coronel Matiz.- Pero no fue posible. Mis ocupaciones.
Luna.- Ahora, si eres mío.
Coronel Matiz.- Por qué, no te casas?
Luna.- No. Reynaldo… mi amor.
Coronel Matiz.- Puedes tener muchos pretendientes.
Luna.- Tú me escuchaste? Que no.
Coronel Matiz.- Entonces… que harás?
Luna.- Te cuidaré. Viviré pendiente de ti.
Coronel Matiz.- ¡Que mujer tan extraordinaria!.
Luna.- Tú te lo mereces, Reynaldo. (Lo besa. Ella llora.)
Coronel Matiz.- No llores por favor, Luna. (Pausa)
Luna.- Tú esposa, Tulia, vive?
Coronel Matiz.- Ella murió.
Luna.- Te quedaron niños?
Coronel Matiz.- Si, tres.
Luna.- Yo… te los cuidaré.
Coronel Matiz.- De verás?
Luna.- Te lo estoy diciendo en serio. Donde están?
Coronel Matiz.- En Neiva, con mi madre.
Luna.- Tráelos. Serán mi adoración. (Pausa)
Coronel Matiz.- Voy a pensarlo. Luna, por favor acompáñame a recorrer nuestro pueblito.
Luna.- Quieres recordar el pasado?
Coronel Matiz.- Si. Para mí, es de mucha importancia. La infancia aquí en Villavieja, determinó mi proyecto de vida.
Luna.- Vamos. (Recorren el pueblo)
Coronel Matiz.- Luna, me tengo que ir…
Luna.- Cómo así? Te tienes que ir?
Coronel Matiz.- Si señora.
Luna.- A dónde?
Coronel Matiz.- Tengo una misión… difundir la justicia social.
Luna.- Luego, no estás muerto?
Coronel Matiz.- Para la pobresía… nunca estaré muerto… viviré.
Luna.- No te entiendo, amor mío. Creí, que te quedarías aquí, para siempre. Los muertos reposan en el cementerio.
Coronel Matiz.- No siempre. Ponle cuidado a este poema… te lo dedico…
UN NIÑO HOMBRE
Yo era entonces un niño todavía
Y ella…, mujer, esplendorosa y bella;
Sonriendo me llamaba y yo corría,
Atento a sus reclamos, hacia ella.
Sentado victorioso en sus rodillas,
Mis manos inocentes al instante
Tocaban sus cabellos, sus mejillas,
Y su púdico seno palpitante.
Algunas veces con su blanca mano,
Dispuesta siempre a repartir cariño,
Fingiendo castigarme por profano,
Contenía mis ímpetus de niño.
¡Beldad cruel! pues sobre mí sentía
En mayor abundancia sus favores,
Si, en ella absortos, a su lado había
De su rara belleza adoradores.
¡Cuántas veces sentí sobre mi frente
(¡Maldita edad en que se ignora tanto!)
Caer los besos de su boca ardiente!
Los zagales con aire lastimoso
Al ver mis triunfos, exclamaban: ¡Cuánto
Bien perdido! ¡Oh niño venturoso!
Hice la traducción, especialmente para ti, Luna. (Se lo entrega).
Adiós… Adiós… Mí querida, Luna. (El se aleja.)
Luna.- Gracias por el poema. Eres un hombre genial. Te amo. Te amaré toda la vida. Relataré tus hazañas, a las generaciones futuras… Reynaldo Matiz Trujillo… el político, el traductor de idiomas, el economista, el militar, el administrador de empresas, el periodista, el intelectual. (Le grita) Amor mío… te pondré flores. Te visitaré todos los días en el cementerio.Rezaré por ti… no te olvidaré. ¡No te olvidaré, jamás!
Coronel Matiz.- (A caballo y desde la distancia.) ¡Tú verás!
Luna.- Reynaldo, eres un hombre con sentimientos… tienes amor, ternura, luchas con tenacidad. Eres como un gallo fino… de pelea.
FIN.