DE
ACCIÓN Nº 1
DE VILLAVIEJA AL SEMINARIO Y LUEGO… TIBACUY
(Villavieja- Hacienda MATIZ TRUJILLO- Atardecer terminan de ordeñar- Noche de luna)
MI PROYECTO DE VIDA: No puedo ser un hombre cualquiera… eso pienso.
Mi madre Octavia y mi padrino Ulpiano, coinciden en este concepto. Piensan y así lo deciden que yo debo estudiar en la capital de la Republica, Bogotá. Merezco una educación de alto nivel profesional. La gran amistad que mi padre Mario Matiz sostuvo con mi padrino Ulpiano, se debió a la afinidad en las cuestiones de carácter intelectual. En estos tiempos las familias de economía solvente y prestancia social aspiraban a tener un hijo Sacerdote, Militar de carrera, Médico o una hija Religiosa. Mis padres no eran la excepción. Habían influido en mí, para seguir la carrera eclesiástica, ser sacerdote. Magnífica decisión para mi futuro personal y prestancia de toda la familia. Seguir los pasos de mi pariente el cura prócer JOAQUÍN CARDOZO SÁNCHEZ, es verdaderamente estimulante. Me fascina recordar las hazañas de mi antepasado, quien el 20 de julio de 1.810, organizó la Junta de Independencia Patriótica de Villavieja. Con su verbo llameante, no permitió que se enfriara la efervescencia de la revolución, encabezada por el Libertador Simón Bolívar. Seguir sus pasos. Un reto inalcanzable? Un reto Imposible de cumplir? ¡Ser Profesional.¡ Yo estoy de acuerdo en apostarle a esta carrera, conjuntamente con el aprendizaje de otros idiomas, para de esta manera tener una visión internacional. Pienso que con ella, puedo servirle a los más necesitados. Al igual que nuestro Libertador, estar del lado de la pobresía: Los Miserables. Este será mi proyecto de vida. El imaginario que debo cumplir. Esto me parece fascinante. Sueño con que una vez concluya mis estudios en la capital, iré a Europa, concretamente a Roma, con el objetivo de ampliar mis conocimientos en teología y cursar humanidades como base fundamental para aspirar a los futuros ascensos en el escalafón eclesiástico.
Luna.- Reynaldo… Reynaldo.
Reynaldo Matiz.- ¿Qué ocurre Luna? Por qué tanto alboroto?
Luna.- Te traigo una jarrada de leche. Esta recién ordeñada
Reynaldo Matiz.- Gracias por tu amabilidad. Bonito detalle, esta caliente.
Luna.- A donde tú viajas…
Reynaldo Matiz.- A la capital… Bogotá.
Luna.- No la vas a poder tomar así calientita. Fresca, de la ubre a la boca, al paladar.
Reynaldo Matiz.- Así es Luna.
Luna.- ¿Te gusta con panela?
Reynaldo Matiz.- Si señora. Estoy abrumado con tanta atención en esta casa, en especial de parte tuya.
Luna.- Te la mereces Reynaldo. Esto y mucho más haré por ti.
Reynaldo Matiz.- Me has cuidado desde pequeño.
Luna.- Desde el fondo de mi alma, me nace estar pendiente de ti.
Reynaldo Matiz.- ¡Eres muy bella! (aparece su madre - Doña Octavia).
Octavia.- Mi Reynaldo, las maletas están listas
Reynaldo Matiz.- Bueno Madre.
Octavia.- Hijo, quieres revisarlas?
Reynaldo Matiz.- Confió en ti.
Octavia.- Lo que te falte, lo comprarás en Bogotá.
Reynaldo Matiz.- Si señora.
Octavia.- Sobre todo, la ropa para tierra fría.
Reynaldo Matiz.- Los vestidos de paño y la ropa exigida por el seminario.
Octavia.- Bueno Reynaldo, esta noche tenemos invitados.
Reynaldo Matiz.- ¿Y eso Madre?
Octavia.- Ya le comentaste Luna?
Luna.- No señora.
Octavia.- Cena de despedida, hijo. Tenemos invitados.
Reynaldo Matiz.- ¡Estupendo Madre! (La abraza)
Octavia.- Música también
Luna.- ¡Serenata!
Reynaldo Matiz.- ¡Que feliz me siento!
Octavia y Luna.- Estas de acuerdo?
Reynaldo Matiz.- Por supuesto que lo estoy, madre… Luna. (Canta)
(Entran invitados – la familia – músicos – vaca loca - pueblo - cena debajo de un árbol frondoso - parientes – Don Ulpiano y señora – asado – anís – mistela)
EN LA MESA DE COMEDOR
Octavia.- Bienvenidos todos! A esta singular reunión que he llamado cena de despedida con motivo del viaje de mí querido hijo Reynaldo, hacia la Capital de la República: Bogotá, con fines de estudiar una carrera profesional, ser sacerdote. ¡Brindemos por el éxito de Reynaldo! ¡Salud!
TODOS.- ¡Salud!
Reynaldo Matiz.- Estoy muy agradecido por esta deferencia, madre, espero no defraudarte y poder culminar mis estudios eclesiásticos, para servirle a mi tierra linda: el Huila. Concretamente a Villavieja. (Aplausos)
Octavia.- Estoy feliz por que Reynaldo, ha aceptado nuestra insinuación, en el sentido, de convertirse en un servidor de Dios. Don Ulpiano Manrique que piensa?
Ulpiano.- Gracias doña Octavia.
Siempre he vivido admirado de la inteligencia y el arresto de mi ahijado, en más de una ocasión le he manifestado a toda la familia, en especial a su señora madre, que Reynaldo Matiz Trujillo, merece una educación esmerada en las mejores universidades de Bogotá e incluso en el exterior. ¡Salud!
Reynaldo Matiz.- Me siento estimulado por sus palabras, padrino. La piel se me pone rosuda, de gallina.
Ulpiano.- Reynaldo, su padre Mario Matiz (q. e. p. d) era un hombre cultivado, en nuestra afinidad intelectual con Mario, hizo nacer entre nosotros una gran amistad, que se consolidó cuando nos hicimos compadres.
Octavia.- Así es don Ulpiano Manrique, soy testiga de nuestra magnifica amistad a través del tiempo entre las dos familias. Estoy de acuerdo contigo: mi intuición de madre y los alcances del muchacho, me dicen que Reynaldo, no ha nacido con la opaca estrella de un hombre cualquiera. (Aplausos)
Reynaldo Matiz En estos tiempos las familias de economía solvente y prestancia social, aspiran a tener un hijo médico, un militar de carrera, una hija religiosa y un sacerdote.
Ulpiano.- Los Matiz- Trujillo no son la excepción. Por el contrario, han estimulado en Reynaldo su temprano anhelo de seguir el camino eclesiástico.
Reynaldo Matiz.- Ese es el mejor camino para triunfar y al mismo tiempo honrar la memoria del ilustre antepasado el cura – prócer doctor Joaquín Cardozo Sánchez.
Octavia.- Hijo, no nos resulta difícil costearte tus estudios, puesto que tu difunto padre, nos ha dejado una cuantiosa fortuna que nos permite cierta estabilidad económica.
Reynaldo Matiz.- Hay que ahorrar, madre, la hacienda no marcha como antes, cuando estaba al frente mi querido padre.
Octavia.- Todavía disponemos de suficiente recursos pecuniarios. Contamos también con la ayuda de familiares que residen en Neiva, Soacha y Bogotá, quienes están dispuestos ha recibir con agrado a Reynaldo.
Reynaldo Matiz.- Dando por hecho mi ingreso al seminario, desde ya sueño con que una vez concluya mis estudios en la Capital de la República, iré a Europa, concretamente a Roma, a ampliar mis conocimientos de Teología y cursar Humanidades como base para aspirar a los futuros ascensos en el escalafón eclesiástico.
Ulpiano.- Te felicito por tu intervención. ¡Que elocuencia! ¡Que palabras!
Luna.-¡ Que palabras! Que ideas tan lindas tienes Reynaldo.
Reynaldo.- Ser profesional, al igual que mi pariente el cura Joaquín Cardozo Sánchez. Seguir sus pasos. Un reto inalcanzable? Un reto imposible de cumplir? Yo estoy de acuerdo en apostarle a esta profesión, conjuntamente con el aprendizaje de varios idiomas: Alemán, francés, Italiano, Inglés, etc. Esto me da la posibilidad de obtener una visión internacional y la oportunidad de conocer el mundo.
Octavia.- Soñadora incansable que soy, llego a pensar como te sentirías ejerciendo la dignidad arzobispal y te imagino vistiendo la púrpura cardenalicia en los salones inmensos del vaticano.
Reynaldo Matiz.- Pienso que con mi carrera profesional puesta al servicio de Dios puedo ayudarle a los más necesitados. Este es mí proyecto de vida. Este es mi imaginario: Estar al lado de la pobresía, con los miserables al igual que nuestro libertador Simón Bolívar. El próximo domingo parto con mi primo Salvador Matiz, experto naviero hacia Bogotá, para cumplir con mi objetivo: convertirme en sacerdote. Que no se hable más de discursos. Hoy es viernes. Quiero escuchar música, tomar anís y compartir con todos los presentes esta linda noche de luna llena, hasta que amanezca.
(Bravo – todos aplauden – concluye sirviendo bebidas y con música) (Luna besa a Reynaldo y le canta).
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