LA

>PRÓLOGO<

LA MUERTE LO ESPERA… SU ÚLTIMA PARTIDA

(Voz en Off.) ¡Hay que deshacerse de Reynaldo Matiz… Ya! ¡Eliminarlo! ¡Es un intruso! ¡Es un advenedizo! ¡Ha venido a perturbar la tranquilidad de nuestra ciudad! ¡La bella Neiva! ¡Elimínenlo!

Ricardo Perdomo: Arcadio, hijo mío… toma esta pistola… vas ahora mismo y matas a Reynaldo Matiz; si no lo haces... te mato. (Arcadio Perdomo, duda por un instante. Se decide y recibe el arma. Sale)
Reynaldo Matiz: Al ver que Arcadio Perdomo, me llama y escucharle: “que es esa mierda de los cabrones de los limpios” y verlo sacar y accionar la pistola contra mi… pensé: ahora si, he sido sorprendido por la muerte. ¡Llego mi hora! … y efectivamente fue así.
Rápidamente el alma mía, sale de mi cuerpo y ubica un caballo rojo que esta en el parque centenario y comienzo a galopar por las calles de mi ciudad gritando: Han asesinado el cuerpo de Reynaldo Matiz… Han asesinado el cuerpo de Reynaldo Matiz. También escuche varias voces que le decían al sacristán que tocara las campanas de la iglesia, como alarma, por lo acontecido. Pero no fue así. No las tocaron. Mi alma, se dirige entonces a la casa de los siete pecados, prostíbulo acreditado por la sociedad Neivana, donde las muchachas y sus clientes han escuchado los disparos. Una vez he llegado frente a la puerta principal, me bajo del caballo y entro al establecimiento. Las personas se sorprenden al verme. Mi figura les produce asombro. Les digo… No teman. ¡Eliminaron a Reynaldo Matiz Trujillo! Su cuerpo.
(Hay comentarios entre los presentes) Una botella de anís, por favor.
(Una de las muchachas le pasa la botella a la mesa y se la destapa)
Mujer 1.- Pero… ¿Tú quién eres?
Reynaldo Matiz:-(Toma un trago doble de anís) Soy Reynaldo Matiz Trujillo, su alma o como dice la gente… su espíritu. (Escalofrío en los presentes…hay un silencio) Coloquen música.
Mujer 2.- ¿Qué música te gusta Reynaldo?
Reynaldo Matiz – Me encantan los boleros… Vuelvan a sus actividades. (Se escucha la música)
Mujer 3.- ¿De verdad eres Reynaldo Matiz?
Mujer 4.- ¿Tú eres el hijo del Mohán… como dice la gente? …
Reynaldo Matiz-. Si. Es así
Mujer 5.- Quisiéramos conocer de tu vida
Mujer 6.- Claro. Pues claro que si. ¿No es ciertas muchachas?
Todas.- Claro que si.
Mujer 7.- ¡Cuéntanos tu historia… ¡Reynaldo Matiz!
Reynaldo Matiz.- Por supuesto. Les voy a relatar mi breve paso por este mundo. La historia del fusilado de Tibacuy comenzó Así:

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